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Fotografía Terapéutica En Neurorrehabilitación

Fotografía Terapéutica en Neurorrehabilitación

Adelante, escoge una de estas cuatro imágenes. ¿La tienes? Yo también. Y muy probablemente no se trate de la misma fotografía. Ahora dime, ¿Qué hay en esa fotografía? Descríbemela con todo lujo de detalles.  ¿Por qué crees que la seleccionaste?, ¿Qué harías con ella? ¿Qué te inspira?. Si les doy la vuelta, ¿Sabrías decirme qué había en tu imagen? es más, ¿Sabrías decirme qué había en las otras?

Vivimos en un entorno saturado de imágenes, nuestro cerebro se nutre de ellas, pues son estímulos de gran impacto y no sólo visual. No debemos olvidar la intrincada red neuronal que compone nuestro cerebro, no te sorprenderá que una imagen pueda recordarte algo de tu pasado, o repentinamente sientas aquel olor del campo cuando eras joven, o aquella persona que estaba contigo en aquel momento y hace tiempo que no ves.

            Son numerosas las vías por las que la fotografía influye en nuestras vidas tanto a nivel afectivo como cognitivo y conductual. ¿Por qué no plantear su posible potencial terapéutico en contextos de neurorehabilitación? Tras un sufrir un daño cerebral de cualquier tipo las personas se enfrentan a las alteraciones consecuentes en función de la localización, etiología, tiempo transcurrido…

            Existen cantidad de materiales y tareas elaboradas precisamente para desarrollar intervenciones adaptadas a las necesidades de cada paciente, incluso clasificadas por funciones cognitivas para facilitar la práctica al neuropsicólogo/a.  Sincerándome, no es de extrañar que encontremos muchos casos que rechacen de primera mano este tipo de sesiones que se convierten en algo parecido a clases particulares de repaso escolar.

            El mundo avanza, los estudios, recursos y métodos también. Con este artículo me gustaría presentarte otra posibilidad, un complemento o un apoyo que podemos utilizar como profesionales de la neurorrehabilitación, para lograr sesiones diferentes, de mayor impacto y efectividad.

            Los efectos que la fotografía, como arte, produce en contextos de salud mental son más conocidos, pues se utiliza como medio de introspección y expresión de emociones, pensamientos y sentimientos. Menos conocidas son sus posibilidades en contextos de neurorrehabilitación, en los que las intervenciones se dirigen no tanto al componente afectivo (que también), sino más al cognitivo y conductual. En la práctica existen diferentes técnicas de fotografía terapéutica y métodos que también pueden utilizarse como entrenamiento cognitivo para personas con daño cerebral.

            En síntesis, existen tres posibles vías: la cámara como accesorio técnico (mediante el aprendizaje de una habilidad), fotografía en papel o pantalla (observación y/o manipulación de imágenes) y el proceso de toma de fotografías (Realizando las fotografías uno mismo). Por no hablar del posible enfoque compensatorio de las imágenes en casos de no poder recuperar la función alterada (uso de pictogramas, facilitadores de memoria…)

            Son muchos los procesos cognitivos que se ponen en juego en cada vía. A continuación expongo tan sólo algunas de las posibilidades:

  • Atención: sostenida, selectiva y dividida. Se requiere atención para llevar a cabo la tarea tanto de observación como de toma de imágenes. Imprescindible para aprender la habilidad de tomar fotografías. La atención selectiva es fundamental a la hora de tomar fotografías, por el hecho de tener que elegir qué elementos incluir o no en la imagen. Imprescindible la atención dividida ya que tratándose de una habilidad, demanda diferentes acciones de manera simultánea.

  • Memoria y aprendizaje: En tareas de observación de imágenes podemos trabajar la memoria de muchas formas. Presentando una imagen, retirándola y pidiendo que la describa con todos los detalles que recuerde. Otra opción es realizar preguntas sobre alguna imagen en concreto. Los procesos mnésicos son cruciales para aprender la habilidad de tomar fotografías.

  • Lenguaje: la fotografía es un medio de expresión, nos permite expresar aquello que llevamos dentro, pensamientos, ideas… Cuando tomamos fotografías surge un lenguaje interno especial, lo mismo ocurre cuando las observamos. Esto puede ayudar a personas que tienen dificultades para expresar aquello que sienten. Además, como herramienta terapéutica existen numerosas tareas que podemos realizar para evocar lenguaje a través de una imagen (pedir que la describa, denominación, lenguaje espontáneo, entre otros).

  • Control motor: La parte motora de la toma de fotografías resulta obvia, puesto que requiere control bimanual en el caso de cámaras réflex. No obstante, existen adaptaciones para facilitar su uso a personas con dificultades (uso de trípodes, disparadores automáticos, etc.). Juega especial importancia el control oculomanual tanto para fotografiar como para manipular las imágenes en físico. Es posible desarrollar diferentes tareas en función de la capacidad de cada persona para promover un control motor desde grosero (implicando movimiento de extremidades completas) hasta fino (movimiento de falanges digitales). 

  • Funciones ejecutivas: Planificación, toma de decisiones, memoria de trabajo, razonamiento, organización… En definitiva, todas las funciones ejecutivas son susceptibles de ser abordadas mediante la fotografía en sus diferentes vías mediante numerosas tareas.

            Podría poner un ejemplo práctico, en el que de alguna manera se recurre a todos los componentes expuestos, si te dijera: sobre la imagen que seleccionaste al principio y sin mirar. ¿Qué tenía en común con el resto de las alternativas? ¿En qué difería? Ordénalas para crear una historia. Imagínate que esa flor eres tú, ¿cómo te sentirías? Ahora, con tu cámara, vamos a recrear esa misma secuencia de imágenes con otro objeto/sujeto.

            Como veis, las posibilidades de la fotografía como herramienta son muy amplias y aunque reducidos todavía (por tratarse de una práctica desconocida para algunos/as) existen estudios que respaldan su utilidad en contextos clínico-terapéuticos. Te invito a experimentarlo por ti mismo/a porque ¿quién no realiza fotografías hoy en día.

En este contexto nace el programa NEUROPHOTO, en el que abordamos todas las funciones cognitivas a través de técnicas y prácticas fotográficas. Estamos ya en funcionamiento, pero todavía es posible asistir a sesiones sueltas.

Click en el ENLACE, completa el formulario y hablamos! 😉

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Infobae. (2006). Cómo ven el mundo los fotógrafos ciegos.

Matej Pelhjan. (2014). Phototherapy-From concepts to practice

Cerón, C. (2017). Zen y fotografía meditativa. España: Mandala Ediciones.

Cerón, C. (2016).: Una aproximación gestáltica a la fototerapia. Tesina. Asociación Española de Terapia Gestalt, Madrid.

Richard, S. (2014). Neuroanatomía Clínica. España: Wolters Kluwer.

Zurru Fernández, R. (2017). Creatividad y daño cerebral adquirido por ictus.

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